
Estas dos obras, aparentemene tan distantes en el tiempo y tan distintas en su forma, son sinembargo muy conincidentes en algunos conceptos importantes. Merece la pena analizar los más llamativos.
Similitudes profundas de los mensajes de La Vida es Sueño y Matrix
Matrix no es una adaptación moderna de La vida es sueño, porque sus contextos filosóficos son muy distintos, aunque ambas obras nacen de una misma pregunta fundamental:
¿Y si la realidad que percibimos no fuera la realidad última?
Ahí es donde se encuentran Segismundo y Neo.
En La vida es sueño, Segismundo vive encerrado desde su nacimiento. Cuando es liberado, no sabe si lo que experimenta es real o un engaño. Más tarde vuelve a despertar en su prisión y le dicen que todo fue un sueño.
En Matrix, Neo vive una vida aparentemente normal hasta que descubre que el mundo que percibe es una simulación.
En ambos casos el protagonista se enfrenta a la misma crisis:
- Lo que creía real quizá no lo sea.
- Lo que consideraba verdad quizá sea apariencia.
- Su identidad misma queda en duda.
La prisión invisible
Segismundo está encerrado físicamente en una torre.
Neo está encerrado en una prisión digital.
La verdadera prisión de Segismundo no es la torre. Es la ignorancia sobre quién es y en eso se parece mucho a Matrix ya que la auténtica cárcel de Neo tampoco es la cápsula donde está conectado. Es no saber que está conectado ya que la prisión más eficaz es la que no se percibe como prisión.
El despertar
Las dos obras convergen de forma extraordinaria ya que en ambas aparece una especie de «despertar». Mientras Segismundo despierta a la duda filosófica. Neo despierta a la realidad exterior.
Pero los dos descubren algo incómodo: despertar no significa ser libre; muy al contrario significa asumir una responsabilidad que antes no tenian.
Podemos identificar algo muy profundo. Tanto La vida es sueño como Matrix no hacen la pregunta ¿ que veo ? si no ¿Qué hay detrás de lo que veo?
Detrás de los acontecimientos históricos.
Detrás de las ideologías.
Detrás de las noticias.
Detrás de las creencias.
Detrás incluso de nuestra propia percepción.
La gran diferencia
Matrix es hija de los siglos XX y XXI. y Calderón es hijo del siglo XVII. Esto se refleja en ambas obras, como es natural.
Para Matrix existe una realidad objetiva detrás del engaño.
- La Matrix es falsa.
- El mundo devastado es real.
Para Calderón la cuestión es más compleja. Segismundo termina concluyendo:
«Que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.»
No afirma que el mundo sea falso. Afirma que incluso si fuese real, es tan pasajero que debemos vivir con prudencia y virtud. Por tanto es una conclusión moral y espiritual no tecnológica.
El hilo que conecta a Calderón, y a Matrix es exactamente el mismo: La sospecha de que la realidad visible no agota toda la realidad y quizá por eso ambas obras siguen resultando tan poderosas siglos después. Una utiliza una torre en la Polonia imaginaria de Calderón y la otra ordenadores y máquinas inteligentes.
Pero las dos obligan al espectador a hacerse la misma pregunta: «¿Cómo sé que aquello que doy por cierto es realmente cierto?» Y esa es una de las preguntas más antiguas que existen.
Si te interesa saber más sobre las curiosidades de este mundo en el que vivimos, mira en nuestra sección Mundo Insolito
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